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Los transportistas urbanos se muestran preocupados por la inseguridad

Jorge (nombre protegido), a pesar de su juventud, tiene una experiencia de 10 años como conductor profesional de buses de servicio urbano, y hasta el momento no ha sido víctima de algún acto delictivo mientras ha ejercido su labor diaria.

Sin embargo, él no se confía que a futuro le pueda pasar algo mientras maneja una unidad de servicio urbano. Actualmente, a más de chofer, se encarga de cobrar los pasajes. Una persona que se dedique a esto último sería ideal para Jorge, porque también ayudaría a no sentirse vulnerable ante la presencia de posibles malhechores que se suban a los buses a tratar de hacer de las suyas.

Rolando Hurtado, socio de una cooperativa de transporte de servicio urbano, dice que es necesario que haya, de parte de las autoridades, un control más exhaustivo para evitar la presencia de personas que se suben a las unidades a vender diferentes productos.

Comenta que esto, a más de entorpecer el servicio, ahuyenta a los pasajeros porque ellos consideran que hay mucha inseguridad en el interior de cada vehículo.

Rolando Hurtado señala que Loja era una de las ciudades más tranquilas del país, pero la situación ha cambiado.

Añade que los conductores de los buses urbanos enfrentan diversos riesgos, entre ellos el acoso de personas que agreden verbalmente, con riesgo de que la agresión pase a ser física. Menciona que varios malhechores se hacen pasar como vendedores para cometer sus fechorías.

Asimismo, indica que son en las denominadas ‘horas pico’ cuando los presuntos antisociales aprovechan para dar rienda suelta a sus pretensiones.

Preocupación

De su parte Nixon Granda, presidente de la cooperativa Urbaexpress, dice que en el gremio de los transportistas urbanos existe preocupación por la presencia de personas que se suben a las unidades a ofrecer diversos productos. Aduce que si bien existen personas que realizan esta labor adecuadamente, existen otras que mediante ella buscan causar inconvenientes.

Pone como ejemplo que cuando un conductor le impide a determinado presunto vendedor subir al bus, éste reacciona con agresiones verbales que incluso podrían convertirse en físicas. Refiere que los usuarios se sienten incómodos ante ello.

Agrega que como representantes de las cooperativas no pueden hacer mayor cosa ante estos hechos porque el transporte público está abierto a todas las personas.

Señala que el evitar este tipo de situaciones obedece a una responsabilidad compartida tanto entre transportistas y autoridades.

FUENTE: LA HORA

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