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Susto y daños en 24 casas por paso de fuerte viento

“Fueron dos remolinos que vinieron, pero inmensos, de extremo a extremo. El más fuerte vino por el lado del río, se encontraron y se chocaron, eso fue algo horrible, parecía que nos sacaba hasta de las casas, eso zumbaba. Primera vez que pasa esto”. Así describió Carmen Olaya la ráfaga de vientos instantáneos que se registró el martes en el cantón Pedro Carbo, y que afectó 24 viviendas.

Aunque el fenómeno natural fue catalogado como vendaval por la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (a través de su página web), el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) descartó el término y sostuvo que se trató de un evento con incidencia de vientos tipo ráfaga.

Olaya, del sector conocido como La Cuchara, fue testigo de cómo la fuerza del viento formó una polvareda tremenda, y desprendió los techados de las casas de sus vecinos, algunas de construcción mixta y otras solo de madera y caña.

La casa de caña de Gloria Andrade, asentada en un terreno irregular, quedó endeble e inclinada hacia atrás, por lo que la mujer apuntaló su vivienda con la ayuda de los vecinos.

“Las hojas de zinc volaban, parecía que alguien iba a tumbar la puerta, las ventanas, todo sonaba como que golpeaban”, narró la mujer.

Miriam Escalante, cuyo techado también se desprendió, relató que los remolinos se registraron a las 14:00 del martes y que duraron unos cinco minutos. Comentó que dos horas antes de ese fenómeno sintieron vientos fuertes.

Ignacio Figueroa, alcalde de Pedro Carbo, mencionó que el fenómeno, a más de la zona de La Cuchara, afectó a otros dos sectores marginales: los barrios Guayaquil y San Ramón.

Sostuvo que no hubo daños en la infraestructura del cantón, ni en el tendido eléctrico.

El funcionario señaló que de las 24 casas que resultaron con daños en la cubierta, 21 estaban habitadas. “Tenemos 95 personas que habitan esas viviendas, se ha hecho un levantamiento de información”, refirió.

Agregó que producto del evento, el Ministerio de Salud Pública atendió a 4 personas, dos con crisis nerviosas, una por incidencia de hipertensión y otra que sufrió un golpe en la cabeza y parte del tobillo.

Se trata de Ana León, del barrio Guayaquil. La mujer contó que cuando sintió los remolinos trató de reunir a sus cinco nietos pequeños que estaban con ella en uno de los dormitorios de su casa de hormigón.

Mientras corría en el dormitorio, un bloque de hormigón que estaba sobre el techado le cayó en la cabeza y en una parte del tobillo izquierdo.

“El techo de mi casa se voló todito. Yo alcancé a esquivarme en algo, porque si la piedra esa me cae de lleno en la cabeza me hubiera matado”, citó León a quien le suturaron la cabeza por el golpe que recibió. (I)

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