Opinión

El abrazo solidario continúa con Karina Castillo

0

Y un día la tierra se cansó de esperar respeto. Es así que un 16 de abril nuestro país fue golpeado por una llamada de auxilio natural, un terremoto de ocho grados nos sacudió.

No solo fue lo material, sino también lo moral y social. Con ese golpe natural perdimos a más de 600 personas, hubo más de 6 mil heridos que se aferraron a la vida.

Pero hubo milagros. Unas 113 personas sobrevivieron durante horas bajo los escombros. Los rastreadores de vida (bomberos), nacionales e internacionales, hicieron posible el milagro. Pero también se quedaron los que necesitaron de todos, 28 mil personas fueron acogidas en familias y espacios para albergarlos.

Tristeza y sufrimiento eran tendencia en las redes sociales; pero a la vez, era de impulso, unidad y gallardía. La calidad humana salió desde el más joven hasta el abuelo, desde el que menos tiene hasta el adinerado…

Todos fuimos conscientes de que no era Manabí el que necesitaba ayuda, si no era el brother, el yunta, el ñanón, el pana, el mono, el manaba, el costeño, no importa como lo llames solo sabías que era tu hermano ecuatoriano que necesitaba de tu mano y abrazo.

Pero también estuvo la fe. La misma que movió fronteras acortó caminos y llenó de esperanza, porque eso es más fuerte que cualquier desastre natural. Conscientes de que en unidad se puede resurgir y hacer que la tragedia sea solo un instrumento para llegar a tocar los verdaderos corazones.

Campañas solidarias resonaban desde el Carchi al Macará, pero con eco de Ecuador es uno solo, a Ecuador lo levantamos todos.

Aquí no importaba si eras actor de telenovela, líder de barrio o el representante del partido político, solo importaba sumar; la que se fortalecía con contribución, ayudas internacionales. Y así se sumaron: ONG, gobiernos solidarios y como no, nuestros migrantes. Todo grano de arena formaba un arenal.

De aquel día han pasado cuatro años, pero esa luz de esperanza, de fe sigue latente, y hoy más que nunca hay que atizarla, como dirían los abuelos al calor de la hoguera.

Ecuador es golpeado nuevamente, el mal tocó a nuestra puerta, intenta debilitarnos cada día, pero nos fortalece la fe, la oración, porque esa es la característica de un ecuatoriano, aguerrido, valiente, solidario y lleno de fe .

Quizá es una fecha para volver a citar varias frases que son parte de la historia de unidad que ha vivido Ecuador, pero rescatamos la de Karla Morales, un soldado de batalla en el terremoto del 2016, “abrázate Ecuador”, momento de abrazarnos de más disciplina, responsabilidad, sin dejar de lado la solidaridad. Ahora no podemos abrazarnos físicamente, pero sí con nuestra actitud de cuidar al otro, solo sí todos colaboramos para que esta pandemia pase y así en coro que retumbe el “sí se pudo”.

Pero nuestra realidad es que hay hambre, miseria, dolor, sufrimiento que no se sosiega con palabras; es ahí donde volvemos a ver la gestión planificación y sobretodo entrega de héroes invisibles que tratan de hacer frente pero más puede la desigualdad social, y a veces el egoísmo.

Quizá puede sonar repetitiva y para unos hasta egoísta la frase #QuédateEnCasa, pero es el consuelo de que solo así cuidaremos el tesoro más valioso, la vida y la familia.

¡Que la luz de esperanza y de solidaridad nunca se apague! O

Radio Luz y Vida

Productores de Pindal elaboran ensilaje para la alimentación de bovinos

Previous article

Medidas de compensación para el pago de energía

Next article

You may also like

Comments

Comments are closed.

More in Opinión