Opinión

Ninguna esperanza para el pueblo

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Dicen que hemos perdido la capacidad de asombro frente a los múltiples actos de corrupción que, semana a semana nos vienen llenando de vergüenza internacional, por ser propietarios de una cloaca viva, aún perenne en el bunker inaccesible de una aventura siniestra, cuyos protagonistas se vanaglorian de sus monstruosas perversidades. Todo gira acompasadamente al tenor de una tragicomedia creada para el aburrimiento; tal parece, que a la mayoría de los ecuatorianos nada les duele; casi todos viven escuchando o contemplando el giro de los acontecimientos y nada más, como si hubiéramos en realidad perdido la capacidad de asombro.

Lo mío también parece aburrido, a lo mejor dislocado, quien sabe muy severo a la usanza de maestro del medio siglo pasado y, sin embargo, eso nos dio buenos resultados; la inmensa mayoría educados a principios del siglo XX, resultaron seres humanos buenos, trabajadores, sacrificados, confiables, distinguidos en todas las ramas del saber y del hacer humano, solidarios y entregados al cultivo de las virtudes, porque ser honrado y honesto a la hora de la valoración, resultaba más importante que haberse graduado de magister o de PHD y tener mucho dinero.

Entonces, los invito a volver a lo mío, al análisis de la realidad nacional, al abordaje de los temas y problemas que nos causan desazón y desconcierto, para devolverle al Ecuador la capacidad de asombro, de conciencia social y política, para volvernos intolerantes frente a las acometidas de los corruptos que se encuentran olfateando y actuando por todas partes. Si tenemos que salir a las calles para defender nuestros derechos contemplados en la Constitución y en las leyes, salgamos. Demos ejemplo de dignidad y de amor por la patria y por la vida, a las presentes y futuras generaciones.

Todos estamos al día de los diferentes acontecimientos que suceden en el país, que el último tapa al anterior y trata de enterrarlo en el olvido, resulta casi una regla en el interés de quienes así quieren que suceda. Veamos nomas ahora, ya está aterrizando el apuro de los 5 de la CC; sin embargo, ya se encuentra en la palestra de las discusiones, otros eventos de la fila interminable de saqueos de ayer y de hoy, matizados con bochornos politiqueros. La mayoría conocemos que no son sino, distractores para que no nos interesemos por lo que se está cocinando en el fondo de los grandes intereses económicos de la nube negra de los de arriba.

Ahí está la bronca de los consejeros de CPCCS, cuyo presidente el curita Tuárez, parece que tiene las mismas agallas del cura de los 10 millones de la aduanas en tiempos de Abdalá. Qué decir del engaño sufrido de los maestros jubilados por parte de las autoridades del gobierno al incumplir con el pago del incentivo económico. Llama la atención la prisión de dos exfuncionarios de Petroecuador en Miami, llevando cada uno $ 250.000. Qué sucedió para que al siniestro Mera, le cambien de prisión preventiva, a la domiciliaria, cuando están pendientes otros juicios; no cabe la menor duda de que el correato se encuentra vivito y coleando en las esferas judiciales. Y las medicinas y reactivos que hacen falta en los hospitales del IESS, no se pueden adquirir, porque la corrupción: antes y ahora, vive haciendo feria de nuestro dinero y por millones con sobreprecios de hasta más del 1000%

Por último, además de tantas otras comedias presentadas a diario en la vida política del país, ahora dicen que están tratando de terminar con la minería ilegal que no está mal, pero quienes pagan los platos rotos, son los miles y miles de trabajadores mineros pobres. Qué piensan los maestros sobre el acuerdo ministerial que pulveriza algunos sectores públicos de la Educación, constantes en la LOEI, haciendo pedazos la jerarquía de la normatividad; mientras la CNT y otras instituciones estratégicas del Estado, van a ser entregadas para su administración, a la voracidad de las empresas transnacionales. Y para el pueblo: ninguna esperanza de salir adelante, sólo se multiplicarán miles y miles de desocupados y con ello, hambre, miseria, desnutrición, muerte, delincuencia y todos los males habidos y por haber.

 

Opinión: Luis Alulima.

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