Opinión

Panorama complicado del proceso electoral por Antonio C. Maldonado V.

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Al presente podemos observar con absoluta diafanidad que el Consejo Nacional Electoral–CNE, Función del Estado que por mandato constitucional según lo dispuesto en el Art. 217, está en la obligación de garantizar el ejercicio de los derechos políticos que se expresan a través del sufragio, se encuentra en una encrucijada que le impide avanzar en el cumplimiento de sus normales actividades, desde luego esto se agudiza por la conflictiva y dramática situación que atravesamos por la pandemia y la crisis económica. 

La controvertida actuación de los integrantes del CNE, para unos equivocada y para otros acertada, pone en duda la transparencia que debe primar en los procesos electorales, pero siguen adelante, aunque con serias limitaciones como la falta de recursos suficientes que debe proveer el Gobierno Central, para implementar nuevas modalidades ocasionadas por la pandemia, el acoso de los partidos y organizaciones políticas para inscribir las candidaturas autónomas y de alianzas a fin de que no sean denegadas y puedan participar en las elecciones de febrero, se viene entonces un desafío al tiempo ya que tienen que imprimirse correctamente las papeletas con todas los candidatos para evitar reclamos posteriores; el control del gasto electoral de los candidatos que no se sabe en esta ocasión si podrán llevarlos a efecto mediante el clásico mitin o las concentraciones masivas en parques, avenidas, plazoletas, etc. y que cantidades de quintales de arroz multicolor se pueden utilizar, ya que la contienda se volverá agresiva debido a que se producirá en el afán de cada agrupación o candidato para obtener escaños de asambleístas, lo que como es obvio perjudicará significativamente las alianzas presidenciales que no tengan acuerdo sobre las candidaturas al Parlamento Nacional. 

La democracia de oropel que disfrutamos tiene desorientados a la mayoría de electores que son los indecisos ya que todos los días se publicitan también las amenazas de posteriores consultas al pueblo por diversas organizaciones para resolver sobre diferentes objetivos, entonces los electores asombrados y perturbados se preguntan: ¿para qué diablos nos obligan a sufragar ahora si todo quieren cambiarlo de seguida.? 

Esperemos que este nuevo episodio electoral nos de algún resultado positivo, pues, casi todos los candidatos coinciden en liquidar “el fantasma del Correísmo”, aunque la sentencia del Tribunal de la Corte Nacional, con un voto salvado impide la participación del ex presidente como candidato, posiblemente temerosos de que hubiese resultado algo como el fenómeno Velasquista, “de el gran ausente” que políticamente gobernó el país durante medio siglo pese a que el líder fue destituido en cuatro de los cinco periodos presidenciales; en lo demás todos coinciden en lo mismo a excepción de unos pocos que creen fundamental que se debe obligar a los magnates del país a retornar los treinta mil millones de dólares que tienen en el exterior, pero no para que le entreguen al gobierno sino para que ellos, como es su obligación y por su cuenta, ya que son empresarios, inviertan en la reactivación económica necesaria más que nunca, evitando en esta forma el agresivo endeudamiento externo emprendido por el gobierno haciéndonos ilusionar que son generosas dadivas que nos otorgan los organismos internacionales de crédito sin decir claramente que son prestamos que a corto y largo plazo tenemos que pagar los ecuatorianos mediante la abultada carga tributaria. O

 

Radio Luz y Vida

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