Internacional

Trump ante reto de hacer a EE.UU. grande de nuevo

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Esa frase fue el lema estelar de campaña que animó a millones de votantes -muchos de ellos electores blancos de una clase trabajadora desencantada con los políticos tradicionales- a entregar las riendas de la primera potencia mundial a un líder populista como Trump.
La llegada de Trump al Despacho Oval genera una extraordinaria incertidumbre y desconcierto, dentro y fuera del país.
Según Thomas Mann, politólogo del centro de estudios Brookings, EE.UU. no se halla, por primera vez en mucho tiempo, ante “un nuevo Presidente normal que va a asumir el poder”, pues “nada es normal” acerca del empresario republicano.

Obama
Frente al demócrata Barack Obama, que deja la Casa Blanca con una popularidad de 60 por ciento tras ocho años de Gobierno, Trump toma el relevo como el Mandatario electo más impopular del país desde 1992
El 51 por ciento de los estadounidenses desaprueba la actuación del multimillonario en el periodo de transición hacia su investidura como cuadragésimo quinto Presidente de EE.UU., mientras sólo el 44 por ciento le brinda su apoyo, según una encuesta de Gallup.
El magnate ha armado su Gobierno, con figuras republicanas, como su jefe de gabinete, Reince Priebus; con populistas, como su asesor principal, Steve Bannon, acusado de racismo y adalid de la ultraderecha.
Trump hereda de Obama una economía que, tras superar la grave crisis de 2008, ha vuelto a la senda del crecimiento, aunque muchos trabajadores que perdieron el empleo en la recesión no acaban de sentir alivio.
El magnate encara el desafío de crear “al menos 25 millones de empleos” con incentivos fiscales y recetas proteccionistas.

Inmigración
En política nacional, la ansiada grandeza de Trump pasa también por medidas como la polémica construcción de un muro fronterizo con México que frene el flujo de indocumentados y que quiere que pague el vecino sureño, quien se niega “por dignidad”.
El cuanto a las deportaciones, Trump dice que expulsará a los extranjeros que tienen “antecedentes penales”, cerca de tres millones, de los 11 millones de indocumentados que se calcula que viven en el país.
En su primera entrevista como Presidente electo el 13 de noviembre, Trump dijo que su Gobierno decidirá sobre el futuro del resto de los inmigrantes indocumentados -entre ocho y nueve millones- una vez se haya fortalecido la frontera con México.
Lo que más preocupa es que Trump cumpla su promesa de derogar el programa de Acción Diferida, DACA, promulgado en 2012 por Obama y que ha frenado la deportación de 750.000 jóvenes indocumentados que llegaron al país de niños y son conocidos como “dreamers” (soñadores).

Mayoría republicana
Trump tiene la suerte de que el Partido Republicano controla el Congreso, pero aún así deberá esmerarse en mantener una buena sintonía con sus correligionarios, que forman parte del “establishment” al que ha denostado sin cesar.
En política exterior, Trump se topará con las guerras en Afganistán e Irak.
Otros problemas pendientes son el terrorismo yihadista del Estado Islámico; la tensión con Rusia, a cuyo líder, Vladímir Putin, ha elogiado el magnate, y la difícil relación con China, país al que ha criticado.
Está por ver también si Trump revierte la apertura de Obama a Cuba en caso de no lograr contrapartidas de La Habana.
Como se puede ver, “hacer a EE.UU. grande de nuevo” no va a resultar fácil, porque “cambiar esencialmente un país para mejor es muy complicado”, explica Nathan Robinson, director de la revista “Current Affairs”. (I)

FUENTE: EL TIEMPO

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